
El partido comenzó muy equilibrado, ambos equipos defensían bien y fabricaban electricos contragolpes. Fue Xabi Alonso quien rompió el guión: un disparo desde fuera del área batio incomprensiblemente a Cech.
A partir de ahí el partido cambio. El Chelsea empezó a buscar desesperadamente la portería que defendía Reina mientras los reds se limitaban a defender y montar contrataques eléctricos.
A partir de ahí el partido tuvo dos claves, la primera fue que incomprensiblemente todos los ataques del Chelsea acababan en un centro de Bosingwa, que no es precisamente un especialista, y que dadas las bajas del conjunto londinense tenía que pelear el jovencísimo Franco Di Santo.
El segundo hecho que marcó el partido fue un balón al palo de Alonso durante la segunda parte que inquieto a Scolari, que no se atrevió a mandar a su equipo descaradamente al ataque por miedo a la posible sentencia visitante.
En resumen un partidazo, entretenido para ver y sobre todo apasionante.